Consejos para educar a tu perro desde el respeto

La responsabilidad que implica tener una mascota en casa lleva a que los dueños deben ocuparse de su respectivo entrenamiento para garantizar una convivencia armoniosa y en el caso de los caninos esta es una tarea que solo rinde frutos si se lleve a cabo desde la disciplina y el establecimiento de los respectivos límites. Así pues, educar un perro desde el respeto es algo fundamental para que este proceso no se convierta en fuente de miedos y castigos que finalmente pueden conducir a la agresividad por parte del can.

Es indispensable que el propietario asuma el rol de líder pues los perros dentro de su manada interactúan a partir de una jerarquía, solo desde este papel, el dueño podrá guiar, modificar conductas y aun así mantener una relación amigable y divertida con su mascota, que es lo que a fin de cuentas más influye a la hora de optar por llevar un animalito a casa. Por eso hay lugares como la residencia canina barcelona que te enseñan a mejorar la relación con tu perro.

Puntos clave para educar a un perro

Aunque por supuesto son mejores los resultados cuando esta educación se importe al cachorro, los perros adultos de igual manera pueden aprender, lo fundamental es que el propietario disponga de reglas claras y emita en el momento justo respuestas positivas o negativas según la acción del perro; para que los consejos que vienen a continuación funcionen, debe tenerse en cuenta que ser estricto no es señal de someter, se trata de actuar desde el respeto para que cada quien haga lo que le corresponde.

  • Respeto mutuo: para ganarse el respeto del perro, el propietario de igual manera debe respetarlo y esto significa suplir sus necesidades de alimentación, sueño, juego libre, relacionarse con otros perros y estimular sus sentidos con nuevas cosas.

  • La actitud correcta: teniendo claridad sobre lo que se le permitirá al perro y lo que no, se puede pasar a determinar los gestos y posturas que se le mostraran para que la mascota pueda identificar cuando hacer algo bien o mal.

  • No hacer uso de la fuerza física: pegarle al perro porque no hace caso o por realizar algo indebido es la acción más equivocada que se puede llevar a cabo. En lugar de ello, lo adecuado es determinar el origen de la conducta, decirle no con contundencia, retirar los estímulos que lo activan inadecuadamente o quizás modificar su rutina hasta que sea el equilibrio el que prevalezca.

  • Órdenes básicas: el objetivo no es que el perro haga complicados trucos, se trata más que nada de enseñarla a cumplir con mandatos simples tales como la indicación de sentarse, no moverse o por ejemplo de saber cuál es su sitio para dormir.

  • Reforzar el buen comportamiento: una galleta, una caricia, un juego rápido, un tono de voz alto y alegre, todas estas son cosas que le llevarán a hacer más de lo mismo para volverlas a recibir.